Las mujeres “imperfectas”.

Farah Dunas

 

 

En estos días leía en una red social como una chica transexual había sido interpelada por una señora al ir al baño sentido, esto es femenino, y la señora le disparó “el baño de los hombres es al lado”.

La chica en cuestión continuaba diciendo que ella “ese día creía tener su “pass” conseguido” y me intrigó este asunto, aunque sobrentienda que quiere decir.

 

 

Si entendemos lo que significa la identidad, la “moda antropológica” de una sociedad concreta, y la presión de la industria cosmética, quirúrgica, podremos entender el eje entre esta “auto-exigencia” que se ejerce desde fuera a la comunidad transexual, y la autoestima, y satisfacción con la auto percepción de las personas que la componen.

 

Las exigencias en la indumentaria, la moda o el canon de belleza de una comunidad, llamadas “moda antropológica”, no son fijas. Están sometidas al paradigma dominante en ese momento.

La exigencia del “passing”, o “cis-passing” forman parte de la nueva nomenclatura establecida a la hora de tratar elementos de la comunidad LGTBI.

Probablemente tienen muchísimo que ver con la seguridad física y psíquica de las personas Trans que sufren, o podrían sufrir, agresiones tránsfobas, ya sean físicas o verbales.

La traducción, ignoro de dónde se ha tomado este término anglosajón, sería “pasar (inadvertida)” dando una imagen personal acorde con el sexo sentido, y sobre eso se expresan algunas personas trans, como la chica mencionada al inicio.

Otras personas trans hablan sobre “ser ridiculizadas si aún conservan rasgos o marcas de su carácter biológico anterior a la transición, sea hormonal y/o quirúrgica”.

 

Mujeres y hombres hetero, o bisexuales reciben las mismas presiones por diferentes motivos, imperfecciones físicas, que al final vienen a mostrar claramente que las Fobias que estigmatizan estas comunidades se adhieren a la moda antropológica heteronormativa, cuando no directamente a cuestiones Machistas y Patriarcales, a la hora de recibir este supuesto “passing”.

Las imperfecciones, sean del tipo que sean, son inherentes a la Comunidad Humana, y si pudiésemos observar a quienes nos agreden por estos motivos, veríamos más de una aflorar, junto con su intolerancia fruto de un ideal político de Pensamiento Único, trasladado al Género y la Sexualidad de las personas agredidas.

Un excesivo celo en este asunto del “Cis-passing” en las personas trans, lleva a cuestiones angustiantes, de “marginalidad física” (los patos azules en la Comunidad de la moda antropológica de los Patos Amarillos, dominantes) y de gran sufrimiento, que pueden llevar al asesinato por ser transexual. “Los Patos Amarillos, dominantes, picotearán al pato azul “diferente” hasta eliminar la anomalía de la moda.

 

Prescindir de tal auto-exigencia, o no convertirla en feroz agresión por “ser imperfecta”, establecería el refuerzo del Sujeto Político, frente a la opresión ejercida por el Hetero-normativismo, las presiones de la Industria de la Moda o de la idea equivocada de que como “la medicina lo resuelve todo”, lo ideal sería pasar por el quirófano para “corregir” la imperfección que nos causa sufrimiento.

 

Sólo intento hacer una reflexión personal a través de todo esto, y nunca dejar por sentado nada, ni establecer ninguna verdad dogmática.

 

Me gusta ser imperfecta, y probablemente mi identidad se haya construido en base a esa cualidad. La identidad influye en cómo somos percibidas por “los otros”, y también en la conformación del físico, las prendas que nos gusta vestir y el calzado con el que andar en el mundo, conformando una “marca única”, frente a la uniformidad que preconiza ese tipo de sociedad heteronormativa.

Soy una mujer madura que ya hizo su “transición” hormonal en la adolescencia, y aún hoy siento la misma presión, quizás por no “estar muy hecha” (en palabras de una doctora internista que conozco) ya que no he sido partidaria de cirugías correctoras del rostro o cosas de ese tipo.

Siempre me parecieron imperativas la evolución política de mi ser, el estudio, la lectura y la escritura que creo que también son nuestra marca más personal, seamos del sexo que seamos, sentido o biológico, e independientemente de con quién deseemos tener sexo dado nuestro “sexo de partida” a la hora de establecer este tipo de relaciones humanas.

Igual que el Paradigma social va cambiando, evolucionando o involucionando siempre en base a criterios económicos según mi análisis, también las personas que conformamos tales comunidades variamos, sintiéndonos más de acuerdo con nuestro físico, indumentaria y modo de actuar.

Tener identidades muy marcadas nos hará padecer los vaivenes de los “cambios de rumbo” de lo socialmente aceptado o no, según mi opinión, y creo que sería mejor cultivar nuestro sujeto político y social, para afrontar de manera solvente las opresiones y coyunturas adversas que se puedan dar en el devenir de nuestras vidas.

Pier Paolo Pasolini decía gustar de tomar planos cortos de un pómulo, un ojo, el cuello, para luego abrir el plano y mostrar el rostro, independientemente de si era bello. Lo propongo como ejercicio de aceptación, comodidad, y con el fin de la mayor evolución del Ser.

Guerreras, Chamanas y Travestis.

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El antropólogo español Alberto Cardín, escribió un ensayo titulado “Guerreros, Chamanes y Travestis”, haciendo una aproximación científica a “…las culturas que denominaba “Exóticos”, por no haber tenido contacto con la civilización occidental y no estar contaminadas por su moral….”

Nos ilustra sobre prácticas milenarias en la que los Guerreros debían pasar por experiencias homosexuales para iniciarse como tales, antes de ir a la Batalla.
De las experiencias de Chamanes que se veían a sí mismos como pertenecientes al sexo opuesto, o quienes simplemente por haber nacido con esa naturaleza eran considerados como tales por el resto de la Tribu.

Los “Grupos exóticos” se consideran la gente, con carácter exclusivo. Por eso en cualquier lengua indígena se nombran a sí mismos como “La Gente”.

Cardín advierte de que el relato “etnográfico” de la vida de los “exóticos”, no hace más que mostrarnos realidades lejanas a la sociedad occidental de consumo, y del Capitalismo.

Nos muestra como lejos de este mundo de “seres válidos” o “inválidos” para la reproducción del Sistema Capitalista, sí abandonemos esa pretendida ingenuidad conservadora que dice que “no son gente como dios manda”, existen desde hace miles de años realidades sexuales alejadas del paradigma-constructo socio-sexual de Occidente, unívoco llamado “heterosexualidad”.

La “moda antropológica” de una sociedad, o lo tenido como norma de etiquetado de los seres que la componen, sus comportamientos, y sus aspectos, calificados como “negativos”, “invertidos” o “nefandos”, dependiendo de lo mojigata que fuera la sociedad o el tiempo que les tocara vivir, están dirigidos a segregar a quién no puede producir hijos, como futuros herederos y perpetuadores del propio sistema Capitalista.

De las religiones monoteístas, que proscriben “tales prácticas”, por tanto a tales personas, ha heredado la Sociedad Capitalista y Post-Capitalista este asunto que mezcla moral, reproducción de la especie y “miedo-tabú” a una identidad alternativa a la norma, que sugiera “la libertad sexual” de los individuos que la compongan para saltársela.

Es por tanto en nuestras sociedades, para nada “exóticas”, en las que surgen los conflictos con los homosexuales, las lesbianas, y las y los transexuales, sin entrar a detallar cada problemática de manera individual.
Pretender que una Ideología combativa tendente a una Revolución Social en pos de la Igualdad de los Seres como es el Feminismo, “comulgue” con los mismos aspectos religiosos, morales, reproductivos del Sistema Capitalista, sería trasnochado y cuando menos anacrónico. Un oxímoron.

Toda revolución implica un cambio de Paradigma Social y el Feminismo no será el que se libre.

Pretender formar una “tribu” dentro del Feminismo, que sólo acepte “hembras biológicas”, eludiendo así las opresiones y dificultades de las mujeres transexuales, resulta llamativo, dado el carácter de Igualdad de Género que persigue, como fin último, esta Revolución Feminista.

Cada parte de la sociedad deberá trabajar aspectos particulares para confluir en ese modelo social ideal a conseguir, libre de opresiones, de clase y de género.
Carecen de relevancia “catálogos de identidades”, un re-etiquetado sexual, occidental, plagado de apóstrofes como “Cís, Pan, y Asexual”, que poco encaje podrían tener en sociedades con otro paradigma como son África en su conjunto, o los países llamados arabo-islámicos, en los que estos decálogos carecen de realidad social, y de la suficiente profundidad para calar en sociedades que no viven inmersas en el Post-Capitalismo de manera real.

El Feminismo jamás ha coincidido con el puritanismo, al que ha combatido en pos de la Libertad Sexual en la década de los 70 en el siglo XX, incluyendo estas realidades alternas e identitarias, a las que ahora un pequeño grupo pretende negar y lanzar al abismo, de manera insultante, tachándolas de “represoras”, “protagonistas”, “violadores” y demás carnaza que todas conocemos.

Y sí, han leído bien, “carnaza” para que el Patriarcado vea, exultante como uno de sus postulados, esto es negar la condición de mujeres a las transexuales, intenta calar dentro del Feminismo como una Contra-Revolución, recién llegado de la Meca del Capitalismo: el mundo anglosajón.

Echen un vistazo a la Ley Transexual de Uruguay, al Sistema de Cupos para la Comunidad Trans en Argentina, y verán que otros modelos ya funcionan, de manera inclusiva, no sin fricciones. Nadie dijo que la Revolución Feminista era el Paraíso.

Sí, es hora de desterrar esa ideología cursi y romántica “del mundo ideal” y ponernos codo con codo a derribar todas las opresiones.
Ese lenguaje agresivo que clama por “las hembras biológicas” esgrimido como arma arrojadiza contra el Colectivo Transexual, y la respuesta a su vez agresiva de este, no tiene cabida en este tipo de Debate cuyo fin último es la Igualdad.
En la Igualdad no hay “bandos”, ni “piedras” que arrojarse ante “anatemas y blasfemias”, más morales que teóricas.

-“Guerreros, chamanes y travestís” Alberto Cardín.
https://www.boolino.es/es/libros-cuentos/guerreros-chamanes-y-travestis/
“Mujercitos” Susana Vargas. Editorial RM, México. La ilustración de este post es de esta publicación.
http://www.yaconic.com/los-mujercitos/