“La enfermedad del alma y sus remedios”

Cuando oigo un chorro de agua y un pájaro que canta quedamente en el viento de la tarde, ahí me pongo a escuchar a mi alma.

Si tal cosa existiese, el alma, esa sería sin duda mi religión.

Los rituales que conmueven mi psique y mi corazón, trascienden la normativa de oraciones, mezquitas y gimnasias orientales.

Desde muy joven aborrecí el Orientalismo por su rechazo a los Deseos, como “distracciones de algo más elevado”.

¿Puede existir algo más elevado que un Deseo?

Cuando los deseos son multitudes, forman un árbol que conforma nuestra Felicidad.

Si por algo detesto las expectativas es porque desafían a los verdaderos deseos, y nos hacen confundirlos con meros y vanos momentos que nos apartan de nuestro querido árbol.

Cada quien tiene el suyo.

Existen Flamboyanes de color de fuego y hojas que se ondulan con la brisa.

Jacarandás de púrpura copa y manto.

Palmeras de sonido tropical al mecerlas el viento.

Arbustos, cactus y euforbiáceas componen el gran mosaico de deseos.

Entra pues, de mi mano, al Jardín de los Deseos y no dejes que nada enturbie tu felicidad.

Que nadie te haga llorar ni te lleve a la miseria, y si llega ese momento, observa, pues ha dejado en tierra rasa lo que por ti misma cultivarás. 

“Vuelo hacia la Miseria.”

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La mañana amaneció con velas encendidas.
Desayuno en penumbra.
Ducha rápida, a oscuras y taxi.
Aeropuerto. Dirección Gran Canaria.
Fumando en el exterior de la Terminal conversó con un señor de Roma, que viajaba para asistir al funeral de su madre.
Portón de seguridad, semi-desnuda, tacones en bandeja de plástico y dos bolsas en los pies.
Al entrar en la zona de embarque de aeronaves, Suelma va a El Aaiún, con sus cuatro hijos después de cuatro años.
Un año de separación por cada hijo.
Llaman a Suelma por el altavoz, y juntas corren con la chiquillada hacia la puerta de embarque.
Les desea feliz viaje, en árabe, y admira la sonrisa de la mujer saharaui.
Asiento azul de plástico y acero, diseñado para que no puedas dormir o recostarte.
Aroma de café, madre telefónica.
Embarcan en la aeronave, nueva, reluciente, y compartió asiento con una bióloga marina que viajaba a Azores a observar cetáceos.
El resto del pasaje lo conformaban familias jóvenes con niños, en plenas vacaciones.
Ladrones variados de la administración pública y empresarios disfrazados de periodistas televisivos completan el pasaje.
La tripulación fue muy antipática, apresurada en su explotación aérea, y afortunadamente el vuelo era de escasos treinta minutos.
Salió del aeropuerto de destino y conectó con una señora que había emigrado desde los EEUU en 1972 a trabajar en un Proyecto de UNESCO para aguas desaladas.
En 1972 empezó el fraude de desalar agua y venderla a precio de oro, ayudados por UNESCO, ahora tenía la confirmación.
Un dato que le dio la señora llegada de USA en 1972, clasista y racista, que manifestó durante la conversación “su asco por los negros y las moscas”, poniéndolos al mismo nivel.
Hablaron de medicina, cine y viajes. La palabra que la mujer más repetía era UNESCO…
Bajó de la guagua y anduvo, calle Triana adelante hasta encontrar un café, ansiosa por un disparo de nicotina.
Mientras tomaba café, fumaba y hojeaba los diarios, ojeaba a la vez el pulso de la calle.
Una mujer salió corriendo de la tienda de al lado, siendo perseguida por una empleada joven.
Más retrasada iba una señora de bastante edad, arreglada, con lágrimas en los ojos y desesperación en el rostro.
Más tarde cuando pasó de vuelta hacia el parque, allí estaba sentada, custodiada por la empleada joven que la persiguió y la señora mayor elegantemente llorosa, la ladrona.
Una mujeruca de cabello crespo blanco amarillento y ropa maltraída.
La ladrona lloraba balbuceando disculpas, apoyada por un hombre de aspecto callejero y barba del mismo color blanco amarillento.
Siguió su camino, neutralizada al observar, profundamente alterada por las condiciones de miseria que son cada vez más visibles.
Se agrandan.
Mientras tomaba café sentada, la abordó una mujer colombiana de mediana edad, con la que cruzó dos palabras amables en la fila para pagar el café.
Rimmel  azul, fue el tema de conversa, y se despidió con prisa agradeciendo su amabilidad y educación…
Miseria organizada.
En filas ordenadas.
A un lado las ladronas miserables, al otro las elegantes señoras.
Ella en el medio, como una muda testigo de todo lo acontecido, sin poder articular cualquier palabra o gesto que expresase la tristeza que inauguraba en su viaje la visión de la Miseria.

 

Fotografía de la autora: «Calle Triana, Vegueta,. Las Palmas  de Gran Canaria.»

“Luna de Capricornio.” Verano.

«Oh Al-Láh,
amarte ha sido comprender que la Dicha no es la Felicidad. No es la Alegría.»

Amarlo ha sido comprender que la Dicha no es la Felicidad.

No es la Alegría.

Y, sí, es Amar a un Ser fragilizado que ha necesitado mi verso en un segundo.

Veloz he secado mis lágrimas para asistirlo, olvidando mi corazón.

Amarlo más sería sucumbir al morbo de ser abandonada o, ejerciendo mi hipocresía, fingir no desear un compromiso.

Vuelvo a secar mis lágrimas, la mañana después, desvelada por una pelea de gatos ante la Luna llena.

Quizás esa sea la metáfora de mi vida.

El gato de mi conciencia agrediendo al gato de mi corazón.

Y lloro al recordar a los jóvenes amantes que se lanzaron juntos al abismo.

De puro amor murieron.

Frente a un Mundo incapaz de soportar y hacer florecer el Amor. Prefirieron eternizarlo en la Muerte, y así lo dejaron escrito en aterradora carta.

Yo lamentablemente sobreviviendo, como canta León Gieco. “Sobreviviendo”.

En la Dicha de no tenerte.

De no poder alcanzarte, pues hoy, amor mío, de nuevo te alejas hacia la Muerte.

¡Maldito Mundo que no soportas al Amor!


León Gieco.

“Por una senda oscura.”

Por una senda oscura, arbolada, caminaba la Muerte.

Me salió al paso, y sonrió con sus ojos.

Su dolor era tan grande que apenas su mirada sonreía.

Mis ojos, en sus ojos, firmes.

Desafiante en mi Dicha.

Tomé el sendero, apenas unas palabras después, y no sólo se fue la Muerte.

Con ella partieron tres Arpías.

Una fingía ser Calma, otra fingía ser Ciencia.

La última, y más vieja, fingió ser Poesía.

Sus cantos chirriantes clamaban por la Muerte.

Pero ni ella, deshacedora de todo afán, le respondía.

“Força Estranha”.

Después del agotamiento del sábado, quedó desangelada.

Cual banquete antropófago, ella fue el manjar de la noche.

Vestido brocado, color vainilla.

Zapatos abiertos de madera, Tamancos.

Cabello nordestino, ondulado y suelto.

Cobardía. Hipocresía islámica.

نفاق

Lágrimas que no fueron suyas.

Apocalipsis masculino regado con alcohol barato.

Vapor de malhumor caprichoso.

De la mano de Xangó se alejó de la tal parada.

Ni desfiles militares ni cortejos pacíficos lograron conmoverla.

Se retiró a lo más hondo de su Ser.

Miguel Hernández le dio la “Luz victoriosa”.

Y por ella entró en su casa la cordura.

No era “un hoyo muy hondo”.

Fácil de llenar.

Restaba esperar la Estación de las Lluvias.


“Era un hoyo no muy hondo, Miguel Hernández.


Carta de una mujer Transexual a Chimamanda Ngozi Adichie.

 

 

 

Leí con asombro su declaración, en la que me negaba usted la condición de Mujer.
Hablo en mi sólo y único nombre, ya que jamás he militado en formación política alguna, a pesar de mis fuertes convicciones al respecto desde muy temprana edad.
Rechazada por mi condición sexual, femenina, a los doce años, no me quedó nada.
Ni marxismo, ni Anarquismo me aceptaron, y allí quedé, sola con mis libros de Toni Negri.
Atrás habían quedado Colette y Anna Karenhina.
Sólo me restó el Feminismo, que no es cosa baladí.
Todo el sufrimiento que pasé, desde la adolescencia hasta mi madurez, me fue infligido por mi condición femenina, esto es Mujer.
Todas las agresiones físicas y sexuales que sufrí a lo largo de mi vida fueron por ser Mujer.
La social-democracia trajo a mi país, España, una “suerte de mejoras” que comenzaron allá por el inicio del siglo XXI, y que culminaron con la Reforma del Código Penal durante el Gobierno de Zapatero, en su segunda Legislatura como Presidente del Gobierno.
Aún hoy, sufro el rechazo, la cosificación sexual, y hasta la burla, por mi condición de Mujer Transexual.
Me he sentido ultrajada hasta en mi Dignidad más íntima por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Personal Sanitario del Estado y el Juzgado cualquiera de este país al que me presentase.
Al denunciar Delitos de Odio, por Transfobia, incluyéndome en la denuncia la apostilla “Delito de Faltas” ha sido ultrajado y conculcado mi Derecho a la Justicia como Ciudadana.
Tuve que soportar las risotadas, y hasta los gritos de burla, mientras un agente me tomaba declaración, en una Comisaría.
Esto nos sucede a la mayoría de las Mujeres al relatar ciertos hechos, pero en especial a las Mujeres Transexuales, que somos asociadas automáticamente al estereotipo de “objeto sexual de Consumo”, con una orientación unidireccional hacia la Prostitución.
Pertenezco a una minoría de mujeres transexuales, que debido a nuestra edad y la falta de Igualdad de oportunidades educativas, luchamos por formarnos, de manera auto-didacta o yendo a la Universidad.
Meros privilegios de mujer blanca europea en un sistema social-demócrata.
Desde mi posición de mujer transexual, blanca y privilegiada, pues puedo dedicarme a escribir y realizar investigación para la que estoy capacitada, le reitero mi dolor por su humillación a mi persona.

 

A título individual.

 

Una humillación más, machista y patriarcal que jamás esperé de una persona como usted.
Sólo me resta despedirme, deseando que lea, o relea, a Chandra Talpade Mohanty, una Feminista e Investigadora de India, que en 1986 reclamaba en su texto “Bajo los ojos de Occidente”, que “…las mujeres del “Tercer Mundo” deseamos ser Sujeto y no Objeto de estudio…” que es al lugar al que usted, Chimamanda Ngozi Adichie, me ha relegado al opinar sobre mi vida y mi sexualidad.

 

 

Por si deseara releer “Bajo los ojos de Occidente”:

 

"Entrevista con Cristina Fallarás."

 


Durante el gobierno de Zapatero, encendí la televisión una noche, y allí estaba ella. Cristina Fallarás, descarnada y narrando su propio desahucio. Con sus dos hijos pequeños. Paredes congeladas en el interior le dieron la bienvenida a la “crisis”, a esta veterana del Periodismo con mayúsculas. Anteriormente había dirigido varias publicaciones y fue despedida, embarazada de ocho meses, entrando en la masa desfavorecida. No tuvo rubor al contar que había robado para subsistir, en la televisión, horario noble, antes de que la dejaran en la calle, nuevamente, al terminar el programa. Conocerla es encontrar al Mundo desvestido. Es la niña que señala al Emperador que va desnudo desde su crónica periodística. Especialista en Ciencias Políticas. Asomarse a sus increíbles ojos azules es entrar en una trinchera de la memoria. Hablar con ella deja epatado al más bregado, por su franqueza y su elocuente oratoria. Nos visitó hace poco, y habló con nosotras en la Librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife. En junio vuelve a visitarnos para participar en la Escuela Feminista, donde versará sobre género y clase



¿Qué opina, después de su visita a Santa Cruz de Tenerife, sobre tener que andar 7 km en bus desde el centro de la ciudad, para poder asomarse al mar?

No me cabe en la cabeza que una ciudad le dé la espalda al mar. Sólo se explica con una administración pública que “diseña” la ciudad y el espacio público también de espaldas al ciudadano. ¿Cree que se ha sustraído un espacio público de la ciudad? En sus observaciones, ¿a quién beneficia esta dejación o abandono del espacio público por el Estado o Municipio? ¿Cree que estas transformaciones urbanas se dan para alejar a la ciudadanía del diálogo y desarticular la comunicación entre iguales en la Sociedad Civil? A veces hablar de “lo público” aleja su significado, por culpa del mal uso político. Lo que llamamos “espacio público” son nuestras calles, plazas y jardines, los museos, parques y bibliotecas, las ramblas y sus árboles, las escuelas y los hospitales. Son nuestros, de todos los ciudadanos, pero no exactamente porque nos pertenezcan. Eso implicaría “propiedad”. Son nuestros porque los ocupamos y los usamos. Usarlos es imprescindible. Es nuestro deber cuidarlos y mejorarlos, en el sentido de que esos espacios también mejoren la vida de los ciudadanos. Cuando el urbanismo y la gestión política de todo ello no implica mejoras evidentes para la vida de los ciudadanos, cuando facilitan el aislamiento y dificultan la participación, podemos decir que su administración es poco democrática, cuando no antidemocrática.

¿Qué sensación le ha producido pasear por nuestras calles? 

Dicho lo anterior, me enamoré de Santa Cruz de Tenerife, de sus gentes y, muy en particular, de las mujeres poderosas que conocí en mis charlas en la Librería de Mujeres. Hay algo en la ciudad fascinante ligado a su arquitectura y a los árboles. Existe una belleza en las calles de la ciudad más allá de las intervenciones públicas, que conecta el Caribe con África. En cuanto llegué, me sentí en casa. No me pasa habitualmente.

Conociendo su opinión en cuanto al “alquiler de vientres” ¿cree realmente que puede tratarse de “situaciones altruistas”, o son una excusa para mercantilizar el cuerpo de las mujeres? 

Se trata, sencillamente, de una barbaridad. No puedo comprender de ninguna manera que se presente como “un debate” posible. Es, ni más ni menos, el uso del cuerpo y la vida y el tiempo y las emociones y las hormonas y la sangre de mujeres pobres por parte de personas ricas. Va más allá de la explotación, en sentido clásico; me parece un nuevo modo de colonización. Una vez colonizadas y esquilmadas las tierras, colonizan y exprimen los cuerpos. ¿De quiénes? De las mujeres, por supuesto.


Conociendo el tratamiento de la violencia de género por parte del Gobierno de Rajoy, y también de la Justicia, en nuestro país, ¿qué herramientas le quedan al Feminismo para proponer soluciones a este grave asunto? ¿Apuesta por la desobediencia civil? 

Yo soy una firme partidaria de la desobediencia, póngale el adjetivo que mejor le venga. Obediencia, sacrificio, caridad, silencio, etcétera son valores católicos que me repugnan, y cuyos frutos, para las mujeres, son la violencia y la sumisión. Hace ya un tiempo que pienso en este asunto de forma radical: El feminismo, cierto feminismo, se planteó aspirando a “ocupar espacios”. Creo que ya no quiero ocupar esos espacios. No quiero recibir sus premios, aparecer en sus listas, participar en sus jerarquías. No sé qué podemos hacer. Yo, por lo pronto, me narro. Es un paso fundamental.


«Nada de lo que estamos viviendo con horror estos días habría sido posible sin la participación activa y satisfecha de los medios de comunicación. Ellos son los responsables del “relato” que hurtó a la ciudadanía la realidad de lo que estaba pasando: silencio, corrupción, robo, oligopolio y destrucción minuciosa de algo que llamábamos “estado del Bienestar”.


Mi madre es una mujer de 83 años votante de la única izquierda que ha existido desde la Transición hasta la aparición de “Podemos”, un fenómeno político que ella no entiende y le asusta. ¿Deben los Medios de Comunicación cambiar su estrategia de demonizar, o “Podemos” debe elaborar un discurso dedicado a esta población, mayoritaria en nuestro país?

El problema de la izquierda de su madre es que pactó la Transición, y también que un hombre llamado Santiago Carrillo se definió “juancarlista”. El problema es que tanto esa izquierda como los sindicatos participaron, por acción u omisión, del pacto de silencio que mantiene llenas fosas y cunetas, y en no pocas ocasiones, del reparto de lo robado a los ciudadanos. En cuanto a lo otro, los medios de comunicación demonizan a Podemos porque están construidos por el poder, para el poder y sobre el poder. Hablo del poder financiero, que ya es el único que existe. Nada de lo que estamos viviendo con horror estos días habría sido posible sin la participación activa y satisfecha de los medios de comunicación. Ellos son los responsables del “relato” que hurtó a la ciudadanía la realidad de lo que estaba pasando: silencio, corrupción, robo, oligopolio y destrucción minuciosa de algo que llamábamos “estado del Bienestar”. De la Cultura ya ni hablo, porque nadie recuerda lo que era, llegado este momento político.

¿Cree que es posible plantear una reforma de la Constitución de 1978 y llevarla a cabo con éxito? ¿Monarquía o República? 

La monarquía es un sistema podrido y feudal, una construcción de súbditos para súbditos. La nuestra, además, forma parte de una dictadura criminal. Sobre la reforma y su éxito, es cuestión de tiempo: siguen vivos y en los puestos de poder los franquistas y sus herederos, los hijos del miedo y la ignorancia… Ese es nuestro mayor problema, la ignorancia. Hace poco oía a algún escritor referirse al Lazarillo y la picaresca para describir la ineluctabilidad de la corrupción y la barbarie en España. Puede ser. Sin embargo, yo recuerdo algunos pasos en la II República, y aun antes, la Institución Libre de Enseñanza. Pero es cierto que todo lo que veo me lleva al desánimo.

 ¿Estamos en disposición de ofrecerles contratos laborales a las mujeres que deseen abandonar la prostitución, contemplando el marco laboral actual, y las futuras reformas exigidas por Bruselas? 

Nadie quiere ofrecerles contratos laborales a las mujeres que deseen abandonar la prostitución. Es más, nadie quiere que las mujeres abandonen la prostitución.

¿Cree que la transformación del ordenamiento urbano, que comentábamos en una pregunta anterior, responde a un plan ideológico para desarticular la capacidad de reunión y manifestación de la Sociedad Civil?

Dudo sobre lo que usted llama “capacidad de reunión y manifestación de la Sociedad Civil”. Dudo que sea necesario “un plan ideológico” para desarticularla. No se puede desarticular lo que no existe. De eso ya se encargó el PSOE hace más de dos décadas.

“La Revuelta de la “Chibata”. Brasil-1910.

 

A principios del siglo XX, Brasil decidió renovar su flota de Marina de Guerra.
El nuevo gobierno, instalado después del Golpe de Estado de 1889, posterior al Decreto conocido como “Ley Áurea” que abolía la Esclavitud dictado por la Princesa Isabel,  tras el que fue derrocado el Emperador  Don Pedro II,  instaurándose una República Federal.
Se compraron a tal fin de renovar la flota obsoleta, una partida de acorazados, tipo “dreadnought”.
Extremamente caros, fueron finalmente adquiridos en 1910 los navíos “Rio Grande do Sul”, “Barroso”, “Minas Geráis”,  y ocho navíos destructores de la “clase Pará”.
La marinería militar de Brasil estaba compuesta por elementos de población Negra y mestizos, y comandada por oficiales de élite blancos.
Gran parte de la marinería, si no toda, había sido forzada a enrolarse con “contratos de largo plazo”.
Eran habituales castigos corporales a los marineros por medio del látigo (Chibata, en portugués, de dónde toma nombre la Revuelta), así como deficientes condiciones en cuanto a alimentación y trato.
Tales condiciones relegaban a la marinería a condiciones de semi-esclavitud.
Joâo Cándido Felisberto, conocido como el “Almirante Negro” y quien ingresó en la Marina con la edad de 15 años en 1895, lideró la «Revuelta de la Chibata» en Noviembre de 1910, coincidiendo con la Revolución Rusa de octubre anterior.
Los amotinados se hicieron con el control de cinco navíos de guerra, y apuntaron los cañones hacia Río de Janeiro, por entonces Capital de la República, dejando fuera de juego al resto de la flota.
Los rebeldes exigieron, mediante una carta firmada del propio “Almirante Negro”, el “fin de los castigos corporales y la esclavitud practicada por la Marina de Guerra brasileña”.

 

El gobierno no supo, o no pudo según citan fuentes actuales, hacer frente al motín debido a la falta de recursos bélicos para apresar y hundir tales naves rebeldes fondeadas en plena Bahía de Guanabara,  que era la idea del Presidente de la República, Hérmes de Fonseca, y del Ministro de Marina, Joaquim Marques Batista de Leâo.
Por el contrario, el líder del Congreso Rui Barbosa, buscaba una ruta de amnistía para los amotinados.
Con total éxito, tal iniciativa fue acompañada por una Resolución de Ley de la Cámara de Diputados (Congreso Nacional), que respondiendo a un proyecto de ley, aprobó por amplio margen, la prohibición del uso del castigo corporal por medio de látigo u otros.
Los amotinados fueron amnistiados, y vueltos a ser presos después de una segunda revuelta, semanas más tarde que no tenía relación con la “Revuelta de la Chibata”, siendo posteriormente trasladados a la fuerza a plantaciones de caucho del norte del país.
En la actualidad, 131 años después de la Revuelta, se acordó en 2011 la creación de un Museo y un Monumento al “Almirante Negro”, cuyo título fue contestado por la Marina de Guerra actual, llegándose al acuerdo de denominarlo “Navegante Negro” para “no desairar a la oficialidad”. Esto fue aprobado durante el mandato de la Presidenta Dilma Rouseff.
La contestación al Proyecto se trasladó al “Servicio de Historia de la Marina Militar de Brasil”.
Hoy día el monumento fue inaugurado en la “Plaza XV” de Rio de Janeiro.

 

"HOSPITALES DE DISEÑO"

 

“Canarias, Hospital de diseño”.
Por Farah Azcona Cubas. @FarahCubas

Vaciados de profesionales de la Sanidad, por más de una década de recortes feroces, los hospitales públicos del “Sistema Canario de Salud” (SCS), agonizan.

La isla de Tenerife contaba con dos grandes hospitales de referencia que eran el orgullo de pacientes y profesionales del área. No era “Shangrylá”.

El nefasto ejercicio como Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, la actual Delegada del Gobierno en Canarias Mercedes Roldós (Partido Popular), vació de contenido, medios económicos y personal al “Hospital Universitario de Canarias” (H.U.C.) para dejarlo en un semi-ambulatorio, a nivel gestión y dotación.

El  H.U.C. ha sido a lo largo de la historia de Canarias, referente de modernidad en materia de trasplantes, y aún hoy trata a pacientes de todo el archipiélago, poblado por 2.144.648 personas.

Se desplazan los pacientes, vía aérea o marítima, con cargo al erario público, por el nulo desarrollo de los hospitales insulares de las llamadas “islas menores”, hacia las “islas capitalinas”.

Con la apertura del “Edificio de Actividades Ambulatorias”, año 2010, e inaugurado hasta en cuatro ocasiones, con claros fines electorales aunque vacío de mobiliario… Presidente del Cabildo de Tenerife, Presidente del Gobierno Autónomo fueron a fotografiarse y llevaron su televisión autonómica. Este evento, significó la decadencia total del H.U.C. como Hospital, trasladándose la mayoría de las partidas económicas al “Hospital Nuestra Señora de la Candelaria”, al que se le dotó de la “U” de universitario con éste fin.

 

Las plantillas pasaron mucha fatiga, al adaptarse a los recortes y al nuevo edificio desde 2009, relegando al “Laboratorio Central” que contaba con un anexo de “Hematología”, a un laboratorio dotado actualmente con menos de 10 diplomadas/dos en enfermería para extracciones de sangre, por ejemplo, cuando, según cita el propio personal, “la carga de trabajo no ha parado de crecer dado el aumento progresivo de la población de las islas”. La carga poblacional de 2015-16 fue de 16.878 habitantes en el último año, en el que la población fue de 2.127.770 personas.

 Al inaugurarse el nuevo edificio los pacientes debían esperar en pie hasta su turno de extracción, en el hall, dónde se han instalado sillas con posterioridad.

Hasta hace un año, la camilla para extracciones del “Laboratorio Central” estaba en un pasillo, al lado de una papelera para basuras, pudiendo usted saludar a señores con corbata que transitaban el corredor mientras le extraían la sangre públicamente, violando toda intimidad garantizada por el “Estatuto del Paciente”.

El modelo de “Interconsulta” para pacientes crónicos has sido modificado, por comarcas, derivando especialidades al “H.U. Ntra. Sra. de la Candelaria”, despojando de este modo al H.U.C. de fondos y profesionales, obligándoles incluso a compartir aparatos de diagnóstico que según declara el personal médico, “nunca vuelven”.
La situación del personal sanitario en Canarias en 2015 era la siguiente:

 

Edificio acristalado, colores de diseño nacionalista, ascensores que hoy día funcionan mal, sustituyen a un antes Hospital dotado, dónde se despilfarró mucho dinero mientras el titular era el “Cabildo de Tenerife” para después pasar a la titularidad del SCS con el traspaso de competencias desde el Estado Central.

Hospitales del Norte y Sur.

Se ha fraguado en esta década, con empresas constructoras privadas, la inauguración con fines electoralistas de dos hospitales comarcales, que venían siendo reclamados por la población.

Dos hospitales más, ejerciendo el desastre como política sanitaria en una isla, con menos de 200 km. de distancia a los Hospitales de referencia sitos en el área Metropolitana de Santa Cruz de Tenerife-La Laguna.

Ha habido retrasos en las obras, sobrecostes, con titulares en los medios, y enfrentamientos entre Gobierno Autónomo y Constructores (Sacyr) para acabar con unas instalaciones infradotadas y que llevaron a la ruptura del Pacto de Gobierno entre Coalición Canaria y P.S.O.E-C, después de que el ex Consejero socialista declarase a los medios que el Presidente de Canarias le ordenó “cerrar el hospital del sur, porque no había más dinero”.

Se espera que en el futuro, estos hospitales puedan absorber parte de la carga poblacional de las tres islas llamadas “menores”, La Palma, Gomera y Hierro, relegadas a una “doble insularidad sanitaria”, dentro de una sola provincia.

Deberá esperar décadas de mal uso de fondos públicos para la gestión de su salud. Décadas de enfrentamientos entre fuerzas políticas que tal parecen pequeños virreinatos insulares, que cambian su apoyo al Gobierno Autonómico por contraprestaciones insulares. Una sanidad clientelar, de diseño, para la que ha sido nombrado recientemente al Presidente de la Patronal de la Sanidad Privada como Consejero de Sanidad del Gobierno Autonómico.

 

“Volando”.

El día amaneció feo, encapotado de nubes y lluvia horizontal, al modo canario, con los vientos “Alisios” parados encima de la Cordillera.
Llegó al aeropuerto y vio en las pantallas su vuelo amenazado, por las nubes, muy bajas, cuasi niebla y la lluvia fina.
Tomó café, fumó, y comenzaron a volar los aviones.
La hicieron descalzarse, despojarse de joyas, cinturón y chilaba de punto, con foulard a modo de “hiyab”.
En la bandeja de plástico fueron cayendo gafas de sol rosas, bolsa de viaje de plástico y bolsa de mano, color granate.
Quedó con vaquero, al cual era adicta, y camiseta verde-azulado.
Los pasajeros y el personal del aeropuerto la miraban.
Tal vez por exótica.
Tal vez por racismo, o por sus altos tacones italianos, o su chilaba de punto rosa…
Aterrizó y visitó el Museo, objeto de su viaje.
Leyó “Hombre Capciense” y “Hombre de Metcha-El-Arbi” al referirse a homínidos, y pensó como desaparecían las mujeres desde la Pre-historia…
Contempló figuras de terracota, femeninas en su gran mayoría, y admiró el culto a la fecundidad, representado por vaginas en madera, piedra, pared de cueva o figura.
Una vez finalizó su visita, comenzó a hablar, la informante clave de su investigación, mujer de mediana edad, canaria, simpática y agradable. Sufrió un ERE durante casi un año.
Hablaron sobre el estado actual del Museo, uno de los más antiguos de Canarias, si no el más antiguo.
La necesidad de un espacio renovado, con obra parada, los recursos y partidas económicas, ¡cielos!
Siempre aquellas dos palabras entre la Cultura y la Democracia, como dos piedras de gran tonelaje.
Almorzó frente a las olas del Norte de la ciudad.
Paseó las calles del pasado, antaño concurridas por la marinería y los múltiples idiomas del Puerto.
Oasis de Mauritania, lleno de telas de preciosos estampados y colores.
Cogió la guagua, de color amarillo canario, y escuchó la conversación majorera, Pájara y La Oliva. Qué pequeño es Canarias.
La ciudad se le antojaba enorme, rica y algo más arbolada que antaño.
Se refrescó sentada en un quiosco de estilo “modernista”, rodeado de palmeras washingtónias, terraza con calor muy fuerte, húmedo y contundente, casi brasileño.
No.
Estaba en África, aquella, la atlántica que repudió a Galdós.
Se percibía la presencia doblemente Colonial, de Europa y de la opresión criolla.
Las gentes agotadas por el “Periodo Especial”, inaugurado por Zapatero, la miraban, extenuadas.
Trabajaban por una misérrima cantidad, tal pareciera la maldición de una novela galdosiana.
Imaginó el arenal del istmo, que existió hasta los años treinta, devorado ahora por infames rascacielos de una ciudad norteafricana, oprimida y opresora.
La visión de un mendigo durmiendo a pleno sol de mediodía en una plaza, tumbado en el suelo negruzco, como su ropa y cabellos. A su derecha unas letras grandes, esculpidas en relieve, rezaban el nombre de la ciudad.
Infame, hubiese escrito ella.
Una voz cantando en la radio, en inglés de superventas, “locura”, entristecía la tarde de pesado calor.
Una mujer de zapatos ridículamente plateados, que centellearon al tórrido sol, se cruzó con un hombre-remedo de vestido antiguo canario.
Las gentes transitaban. Hablaban desde sus teléfonos móviles. Turistas despistados la miraban, sin saber dónde estaban.
Confundidos por su extraña identidad árabe, de marcado carácter, atuendo y andares… Colores.

Fotografía: «Vista aérea de Las Canteras» Archivo Fotográfico-Cabildo de Gran Canaria.