“Farah y el Antagonismo.”

 

 

“…Cuando las gentes viven en oposición y enajenamiento mutuo, como extraños, no puede llevarse a cabo ninguna gran obra en común…” “I Ching, el libro de las mutaciones”, Kuei-El Antagonismo”.

 

Él lo siguió intentando, con sus teléfonos trucados y sus “no pude leer tus mensajes”.
Ella sabía que era mentira.
Sólo ignoraba lo que no convenía a “su negocio”, a la sazón, ella.
Un negocio construido sobre crueldades y maltrato.
Quién sabe a cuantas mujeres más, además de a ella.
La acosó por un día entero.

Ella recordó como él cultivaba “su tupé”. Secador de pelo, signo bélico.
Ni escribir ni hablar sabe.
Eso ahondó el Antagonismo de “los discursos paralelos”.
De hombres y mujeres.
Verdad respuesta con violencia, al verse descubiertas miles de tretas que van urdiendo.
A diario.
La humilló una respuesta amiga, y eso aumentó su soledad.
Sus ganas de dormir y despertar en un mundo nuevo.
Su hambre no hacía más que aumentar y corrió al Mercado.

Rodó por las tintorerías, y tropezó con las amigas.

Parque, fronda.
Libros y pájaros, tropicales.
Sonidos de ranas y cotorras.
Todas hermanas.
Lo masculino seguía versando en exabruptos.

 

Las hermanas antagónicas, la mayor y la menor.
La mayor obtuvo el Pasaporte con el permiso del Padre.
Franco era así.
La menor tuvo pasaporte militar. Libre.
Allá dónde obtuvo el visado colocó una mina con espoleta.
Las mujeres explotaban en rebeliones, tras el paso de la hermana menor.
Brasil, Marruecos.
Mujeres.

 

Las dos hermanas alejadas de la moda.
Armadas con pinceles y aquarellas.
Lápices y cámaras de fotos.
Tardes de Dictadura alisaron sus pelos africanos.
Aviones caros, Guerra del Líbano.
Alaska y los Pegamoides arruinaron su relación.
Empezaron a desentenderse, durante largos años.
Un fondo abisal, lleno de peces coloridos, se abrió entre ellas.

 

Antagonismo.
Familia y Revolución.

Reunidas, las hermanas, años después por la muerte, el duelo, y las ropas insensibles de los difuntos.
Echaron a caminar al encuentro.
Esta vez en aviones baratos.
Nunca se tomaban de las manos, las hermanas, pero hablaban de corazón a corazón.
Relataba, la hermana menor, sus desastres y tragedias.
Escuchaba emocionada, la hermana mayor.
Unidas por los páramos de color mostaza, volcánicos.
Vidas para siempre antagónicas.
Por el discurso paralelo y segregador de los hombres.

A trompicones y sustos.
Las marcaron, cual ganado Masai.
Un océano y miles de kilómetros de tierra las separaban.
Una en Europa. Otra en África.
Corazones divididos.
Acosadas las dos por el discurso paralelo de los hombres.
Soñaron en los páramos volcánicos, con arena del Sáhara en suspensión.

 

-Antagonismo:
http://www.wordreference.com/definicion/antagonismo

 

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