De la muchacha del Loutar, el ego y la tribu.

AmazighLuthar

 

 

Este es un aviso para tu Ego.
Sí, ese que finges no tener.

Tú, la Generosidad hecha persona.
No eres Racista.
No eres Negra.
No eres Árabe.
Ni siquiera eres Mujer.
No eres Hombre.
Tu generosidad es tan grande que has abolido todo.

 

Te va muy bien en tu aldea del Neolítico.
Te comunicas sólo con ciento cincuenta personas de tu alrededor.
Más o menos.

Crees ser cosmopolita.
Hablas inglés, francés.
Lees en italiano.
Escuchas en árabe.
Piensas sólo en ti.
Cantas cosas que no entiendes.
Estás en tu Tribu.
Bienvenido seas, esta es tu tierra.
La de tus antepasados.

 

Los Espíritus habitan los barcos, trenes y aviones que frecuentas.
Te hablan.
Te ofrecen signos.
Vienen a olerte.
Te perfuman.
No los ves ni los percibes.

 

Una bandera discutió con otra bandera.
Un hombre discutió con una mujer.
Israel no discute.
Aplasta a Palestina.

El Muro desunió los Estados.
Mexicas, toltecas y náhuatl.

La Peste de la Civilización te llenó de bubones la mente.

Padeces la Fiebre Negra.
La que calcina el cerebro de tanto calor.

No habrá piedad para tus huesos.
Ningún antepasado te reconoce.
Hace muchas generaciones que no te comunicas con ellos.
La muchacha del Loutar entona su melodía.
Ha nacido para eso.
¿Para qué has nacido tú?
¿Puedes entonar acaso una melodía como la suya?
Apenas tiene doce años.
La muchacha del Loutar.

 

 

El son de sus cuerdas te despelleja.
El alma del Loutar te descoyunta los huesos.
La lentitud de su ritmo te exaspera.
El frenesí de su final hace que tus cabellos se caigan.

 

 

¿Tienes acaso un hermoso manto como el suyo?
¿Posees alguna de sus joyas de majestuosa plata?
¿Tu entrecejo está adornado con algún tatuaje que te guíe?
¿Enmudecen los espíritus al ver tu barbilla tatuada?

 

 

A la muchacha la acompaña una vieja.
Con gran turbante, adornado con cuentas y fíbulas a modo de pendiente.
Canta con voz de tronco de mimosa, herido por el sol.
Las vi en una fogata.

 

De las que se hacen para ver las estrellas y admirar la belleza.

 

La luz mortecina, bamboleante de las llamas, las hacía más hermosas.

 

Las acompañaba una tercera.
La del manto de lana rojo.
Gruesas fíbulas de plata agarraban el grueso manto a su túnica.

 

Vinieron a hablarme.
De ti y tu enfermedad.
Del Ego con que te vendes, maltratas,
y urdes contra otros.

 

Hablaban en sus cantos.
Del mal amor que me diste.
Como se tiran unas migajas a un perro.
Del desprecio de tus palabras.
De eso hablaban sus cantos.
Sus voces bajas se perdían en la llanura inmensa.
Sólo las acompañaba un bendir de madera y pellejo.
Y el crepitar de la leña, ardiendo.
Como tu Ego.

 

 
Loutar.
El Loutar : Instrumento con 3 cuerdas desplumadas, guembri familiar, cuerdas de nylon, utilizadas en música Amazigh
Bendir.
Instrumento de percusión, formado por una delgada tira de madera sobre la que se estira por un lado una piel de cabra. Una variante tiene aberturas en el costado de las arandelas de cobre: el alquitrán

 

2 comentarios sobre “De la muchacha del Loutar, el ego y la tribu.

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