La soledad de las Mujeres.

Ruina de Volubiliss

 

 

Vivían, las mujeres, encerradas en sus casas, en aquella lúgubre ciudad vacía.

 

 

Refugio de aromas de inciensos, pinturas, libros y discos, conformaban el mobiliario necesario para agrandar su soledad.

 

 

Soledad.

 

 

Gatos y perros, pululan en la casa de las mujeres. Dormitan, sonríen.

 

 

No están tristes, las Mujeres.

 

 

Ya no.

 

 

Han comprendido que huir de la ciudad cruel, les ha devuelto la vida.

 

 

Lo comparten entre confidencias.

 

 

Nadie puede saberlo

 

 

Ya les han arruinado su pasaje por las calles, antaño fuente de alegrías y bullicio.

 

 

Puerto con aromas rusos, japoneses, coreanos.

 

 

Ya no está ni el olor a salitre.

 

 

Ha sido sustituido por olor a gasóleo y mar infectado.

 

 

Las amigas parten.
Se van.

 

 

Akis Kaurismakis nos dice que “Sólo hay esperanza si las mujeres se levantan y se rebelan. Sólo las Mujeres. Ellas son el Futuro”.

 

 

El Futuro está cerrado, en casa. Hemos perdido las ganas de lidiar con batallas estúpidas sobre el sexismo de las imágenes, que nosotras mismas hemos resignificado.

 

 

Hemos tomado nuestros cuerpos desnudos para mostrar cuál es el Campo de Batalla.
Dónde está y que lo compone.

 

 

El agotamiento de un modelo me hace no querer escuchar más palabras.

Palavras, parole, paraulas, words, mots.

كلمات

 

 

Por eso me quedo, nos quedamos las mujeres, en Soledad.

 

 

Aún seguirán viniendo a decirnos que lideremos no sé qué revueltas.

 
Que ellos, sin nosotras no saben.

 
No pueden.

 

 

Ya no creo en nada.

 

 

Sólo en la Soledad.

 

 

Lavaré mis harapos.

 

 

Saldré a la calle obligada, dotada de un velo que me haga invisible.

 

 

Huiré de cualquier conversación que se convierta en una lid malaventurada.

 

 

Fingiré que no escucho los comentarios a mi paso.

 

 

Los que hacen a mi espalda.

¡Ay! Esos son los que me han traído mi bendita Soledad.

 

 

Tristes calaveras que serán, moviendo sus mandíbulas, me han hecho perder la Gracia.

 

 

Ayer partió la amiga, para no volver.

 

 

“¿Quién sabe si la pequeña Marilyn no nos marcó la ruta?”, pregunta Pasolini en “La Rabia”.

 

 

Akis Kaurismaki, entrevista:

 

 

I-Ching el libro de las Mutaciones. Hexagrama 12 “La Gracia”:
“La gracia, la belleza de la forma es necesaria para que toda unión sea armoniosa y amable y no caótica y desordenada.”

 

 

 

“La Rabbia” Pier Paolo Pasolini, 1963 “Poema para M. Monroe”:

3 comentarios sobre “La soledad de las Mujeres.

    1. Me alegra que hayas conocido mi manera de escribir, de narrar, a veces entre la ficción, mi propia vida. Sin egos, sin pretensiones de “ser la más leída de…”. Un abrazo, un placer tenerte aquí.

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